Antes de profundizar en el artículo “No es lo mismo ser ciego que estar ciego” vayan por delante mis respetos y mi reconocimiento, casi reverencial, a la Real Academia de la lengua Española y a su labor. Porque pienso usarla como marco para todo el artículo.

Labor (de la RAE) que “fija, limpia y da esplendor”. Y no me refiero a “la asistenta”, como dijo Guille en Farmacia de Guardia a principios de los ’90s. Os hablo de la RAE.

No es lo mismo ser ciego que estar ciego - Farmacia de Guardia - La asistenta - Real Academia de la Lengua Española - Limpia fija y da esplendor - Enhamed - Enhamed coach - Coaching

No es lo mismo ser ciego que estar ciego – Farmacia de Guardia – La asistenta – Real Academia de la Lengua Española – Limpia fija y da esplendor – Enhamed – Enhamed coach – Coaching

Una RAE acosada, asediada, rodeada y por momentos atrincherada. Sobre todo en los últimos tiempos con el lenguaje inclusivo. Pobre RAE… Qué “somanta de palos” se lleva abra o no la boca. Más que fijar nuestro lenguaje común, el castellano, parece un sparring dispuesto a llevarse todos los golpes de un gimnasio pugilístico. Si habla porque lo hace y si calla porque no habla. Eso sin pensar en las mil veces diarias que políticos y periodistas la pisotean y menosprecian. No desde el desconocimiento, que también, sobre todo desde la soberbia. Mejor decir “insolencia”.

Por eso me he levantado hoy con ganas de arrancaros una sonrisa.

Bastante duro he sido en las últimas fechas con mis artículos anteriores: Explícaselo a un niño, el dedicado a Arcadi Espada y el del lector en busca de trabajo.

Me han entrado ganas de reír, pero no solo, de reír y compartir mi risa con todos vosotros. Y de paso echar una mano a la RAE que se pasa el día trabajando para que la critiquemos entre todos.

Pero tenía que buscar algún tópico sobre el cuál reír y hacer reír… ¿el panorama político español? No me atrevo por peliagudo. ¿El paradigma de la Comunicación en España? no, que me podrían malinterpretar los profesionales y se liaría parda… Se me agotan los tópicos. Dos buenos descartados, tendré que agudizar el ingenio… ¿el VAR? Uf… “Pasopalabra” que por ahí me pueden caer tortas por todas partes. Y por motivos obvios, sin verlas venir.

¿No verlas venir?

¡Ya tengo tema!

¡Temazo!

Para no reírme de los demás, prefiero abordar un tópico muy mío…

Hablemos de algo que no se ve, pero que está presente, la ceguera. Eso sí, en unos más que en otros. Pero me parecía un poco osado bromear sobre algo tan delicado sin darle un giro semántico que justificara el tema a debate. ¿He dicho “un giro semántico”? ¡Qué crack!

Os hablaré de la carga semántica que conlleva en nuestra lengua la palabra “ciego”.

Y para empezar con buen pie usaré una palabra de esas que llaman “muletillas”

“Veamos…” (insisto, soy un crack: usar “veamos para hablar de la palabra -ciego-”… aplausos…).

Ciego.

Hablemos de la palabra “ciego”.

Prometedor…

No es lo mismo ser ciego que estar ciego - Farmacia de Guardia - La asistenta - Real Academia de la Lengua Española - Limpia fija y da esplendor - Enhamed - Enhamed coach - Coaching

No es lo mismo ser ciego que estar ciego – Farmacia de Guardia – La asistenta – Real Academia de la Lengua Española – Limpia fija y da esplendor – Enhamed – Enhamed coach – Coaching

La palabra ciego es un adjetivo que se puede usar, también, como sustantivo. Significa “Privado de vista”.

Antes de meterme en materia, deciros que el castellano es tan rico como criticado. ¡Qué digo rico! Sus palabras están trufadas de significados. Cosa que no todos los lenguajes pueden decir. “Ciego” por ejemplo… en español se puede ser o estar. Y creedme, no es lo mismo lo uno que lo otro. “Ser” una cosa es algo inamovible, definitivo, como por ejemplo “Enhamed es ciego”. Pero el “estar”connota algo transitorio o circunstancial. Por eso os digo de antemano que “Enhamed es ciego pero no está ciego”. El verbo ser es un verbo copulativo que afirma del sujeto lo que significa el atributo. Mientras que el verbo estar, copulativo también, expresa un determinado estado del sujeto. Ahí radica la diferencia entre el “ser y el estar ciego”. ¿Lo veis? (de nuevo risas y aplausos…)

Hecha esta aclaración, la diferencia entre el ser ciego y el estar ciego. Permitidme que vaya sumergiéndome en el artículo con algunas curiosidades sobre, precisamente, “ciego”.

  • A la 1ª acepción de la palabra “ciego”“privado de vista”, se le unen otras que no bien podrían servir para definirme. Como si estuviera leyendo un horóscopo.
  • La 2ª acepción equivale a “poseído con vehemencia de alguna pasión”. Y luego la ilustran con “ciego de ira, o de amor”… Por eso a muchos enamorados les pasa lo mismo que a otros tantos llenos de odio… en su ofuscación y/o alucinación (estas dos son la acepción 3ª), se la pegan. Y es que bien está que te pegues un trompazo contra una farola porque eres ciego, pero pegártelo por estar ciego por algo… manda bemoles.
  • En la 4ª acepción nos habla de un sentimiento/inclinación fuerte y sin dudas. Es decir, que si me llamais “madridista ciego” estaríais en lo cierto. Bueno, en mi caso también si me llamáis “ciego madridista”.
  • En la 5ª acepción el ciego sirve como tapón. O lo cegado como taponado: una ventana, un pasillo… A esta no la veo la gracia… En la 6ª da una vuelta de tuerca a la 5ª y no se refiere a algo taponado sino a algo que nació para no tener fisuras… como un muro.
  • Ojo con la 7ª acepción de Ciego: (también nos avisa la RAE incluyendo el matiz “coloquial”) Atiborrado de comida, bebida o drogas. Tela marinera. Pero no es menos cierto que yo mismo he usado una broma parecida en alguna de mis presentaciones. La de las personas que van ciegas los sábados por la noche. Así que ésta me la envaino y salto a la siguiente.
  • En la 8ª hace referencia al queso y al pan. Entramos en terreno delicado por lo que me gusta comer. Pues bien, dice “que no tiene ojos” en alusión a su calidad. Suele venir acompañado de un refrán, que como tal suele ser cierto que reza: “El pan con ojos, el queso sin ojos y el vino que salte a los ojos”. Mania con salpicar.
  • 9… Un “ciego” es también un pez fluvial ecuatoriano. Para no perderlo de vista. Esta no me la conocía. Y me he quedado como el pez, ciego: Boqueando sin tener ni idea de qué decir para comentarlo.
  • En la 10ª acepción paso, como en el mus… porque del intestino ciego… tengo poco que opinar.
  • Va terminando mi paseo por “el ciego de la RAE”… cuya 11ª acepción alude a tener malas cartas. Aunque yo espero haber jugado bien las mías. En este artículo y en mi vida.

Estos son los once significados atribuídos a la palabra “ciego” según la RAE.

Por no mencionar las dos locuciones adverbiales “a ciegas” que significan “ciegamente y/o sin conocimiento o reflexión”. Esto no termino de verlo claro.

Visto lo visto… (valga la expresión), después de éste paseo semántico a través de mi condición no me queda sino reafirmarme en la afirmación del título… “No es lo mismo ser ciego que estar ciego”. Es decir, que si no ves algo porque no puedes ver, entra dentro de la lógica. Pero (y aquí aflora el coach que llevo dentro) no ver algo porque no quieres verlo… no tiene perdón. Y vuelvo al refranero para rematar el artrículo sentenciando que “no hay peor ciego que quien no quiere ver”.

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