“Yo no creo en los sueños, hay que tener planes”

Frase que se está popularizando en Twitter, sobre todo, tras mi paso por El País, con WINK y el BBVA, como plasmé en mi artículo “Compromiso vital”

 

Y es cierto. La frase me acompaña, diría que me precede. Y me siento lleno de dicha cuando la leo en las redes sociales, acompañada por mi nombre.

Me precede porque me está sirviendo para descubrir a mucha gente que hasta la fecha desconocía. No en el grado que me gustaría. Es imposible dedicar el tiempo que cada uno merecería con el aluvión de comentarios, pero sí lo suficiente para comprender que ha calado el mensaje.

Un mensaje que brindé a la sociedad, desinteresadamente. Porque creo profundamente en la persona, en “las personas”. Y pienso que muchas desperdician su talento, su experiencia y su formación soñando. Ensoñadas, ensimismadas con los pies en cualquier sitio menos en la tierra. Muchas de las personas que nos rodean merodean por su puesto de trabajo arrastrándose de contrato en contrato, realizando su cometido, pero sin realizarse ellos mismos.

Esto acarrea frustración. Repercute en la persona, pero también en la empresa, y seguro que me daréis la razón si lo extiendo al ámbito familiar

Enhamed coach - Puedo ayudarte a planificar tu vida con mis sesiones de coaching - Yo no creo en los sueños - Hay que tener planes - SUPERACIÓN PERSONAL

Enhamed coach – Puedo ayudarte a planificar tu vida con mis sesiones de coaching – Yo no creo en los sueños – Hay que tener planes – SUPERACIÓN PERSONAL

Todo eso implica esta frase. Más profunda de lo que parece. Más trascendental de lo que pretendía al principio. Pero sencilla y veraz. ¿Es malo soñar? Por supuesto que no. Es bueno, es muy bueno, pero sin dejar de tener los pies en la tierra. Sin desconectar de la vida real. A veces desconectas… y no puedes volver a la realidad.

De ahí la importancia capital de los planes.

Porque un plan te mantiene en el plano de lo real.

Te planteas una meta el camino que quieres recorrer para alcanzarla. La realidad es tan contundente como inflexible. Ella se encargará de ponerte obstáculos, de menguarte como persona o profesional. Pero ahí estarás tú, sabiendo lo que quieres y cuándo lo quieres. La realidad será la misma. Pero tu respuesta en la vida cambiará.

Si oscilas de puntillas, ensoñado y sin ver a dónde quieres llegar lo normal es que los golpes de viento decidan tu destino. Si por el contrario tienes un plan, podrás ir y venir. Podrás caer y te volverás a levantar. Allá donde termine tu mirada, donde tus ojos alcancen su límite de visión, entrará en juego tu mente. Si la entrenas, si desarrollas una fortaleza interior, aprenderás a ver más allá de lo que tus ojos te permiten. Visualizarás la realidad, y en esa realidad está tu meta. Entonces nada ni nadie te podrá parar.

Es cuestión de entrenamiento. Si pudiera te prestaría mis ojos, por una hora. Para que lo veas tan claro como yo. Como eso es francamente imposible, lo que sí puedo hacer por ti es ayudarte a planificar tu vida con mis sesiones de coaching

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