
En el acto estuvo la embajadora especial de los Juegos Olímpicos y ...
Al contrario que en atletismo o ciclismo, donde el corredor requiere de la presencia de un guía, los ciegos que compiten en natación lo hacen de forma individual y únicamente es necesario que el entrenador o palero, como nosotros solemos llamarle, esté situado en un extremo de la piscina para avisarnos cuando nos aproximamos a la pared.
Cada técnico utiliza un palo diferente para avisarnos. Gracias al ingenio de nuestro seleccionador, José Luis Vaquero, el nuestro es extensible y así se adapta a las necesidades de cada competidor y de cada prueba. En mi caso, en las pruebas de 50, 100 y 400 libres me golpean a unos dos metros y medio de la pared, mientras que en 100 mariposa se hace a la distancia de una brazada, algo menos de dos metros.
La técnica del palo requiere mucho entrenamiento para que el palero complemente la fuerza y la precisión necesarias. Esta acción es especialmente complicada en mariposa, donde la ola que se levanta al nadar dificulta acertar con la cabeza del nadador, ya que el palo rebota contra el agua y nosotros vamos a toda velocidad. Más de una vez me he estrellado contra la pared, aunque la pena es que no con la suficiente fuerza para rebotar y volver a la otra pared. ¡Habría ganado!
Otro aspecto a tener en cuenta es que el reglamento internacional obliga a todos los nadadores ciegos totales, categoría S11, a competir con gafas totalmente opacas, no puede pasar ni una rendija de luz porque de lo contrario te descalifican y adiós prueba. Para garantizar el cumplimiento de la norma, un juez comprueba las gafas de todos los competidores al salir del agua con el fin de evitar los fraudes, ya que cualquiera podría decir que no ve ni un pimiento y estar mirando de reojo debajo del agua, y a ver quién se entera, porque al ser ciegos, los demás no podríamos decir: “Eh, ese me ha visto y ha acelerado”.
Bromas aparte, es una norma que hay que seguir al pie de la letra, de hecho antes de cada competición importante estamos como locos buscando a alguien que nos pinte las gafas. Hemos utilizado todo tipo de pinturas, incluso me han hecho algún que otro dibujo bastante chulo. Una vez pedí que me pintasen las gafas con un ojo verde para poder decir, “soy moreno y con ojos verdes…”. Lástima que no salió adelante.
Nuestros técnicos son de alto rendimiento y, aunque no necesitan ningún tipo de cualificación especial, si tienen que saber explicar la técnica a una persona que no va a ver un vídeo o copiar un movimiento de otro nadador. En mi caso he tenido la suerte de contar con entrenadores entregados y creativos, que han sabido ingeniárselas para proponer nuevos ejercicios de técnica, y para buscar soluciones alternativas cuando no era capaz de captar la esencia de algún movimiento.